Jueves, 9 del 9 de 2010
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Listado de poemas

•
Andrés Sánchez Robayna
a ramón xirau
     El vaso no es una medida. El vaso en pleno mediodía. el vaso es de un cristal ligero, muy delgado, delicadeza medida, estancia bajo el sol. El vaso de agua es un ensayo de quietud.
     
     El sol bebe con un sorbo invisible. El sol sin uñas, quieto y rasgado.

     El vaso está en reposo bajo el sol. y bajo la mirada, erguido y soleado. El vaso es la mirada. El vaso quieto bajo el sol rasgado.

     Todo sucede en una ausencia. El vaso de agua estaba. Pero puedo dejar de pensar en lo que miro o escucho. Puedo dejar de decir lo que me miro o escucho. Sólo existe la verja de hierro recorrida por flores perezosas, al aire quieto, la terraza a esta hora crecida y plena.

     El sol confluye aquí y allá, y presencia y ausencia son formas giratorias. En la terraza del sol quieto y vacío una hoja dibuja su sombra y ésta le devuelve su presencia, y la luz entre y sale del vaso de agua abatido por sombras dispersas, y el sol busca pulsar cada cosa, y todo le devuelve
su ser -y cuando se detiene sobre el vaso, luz recta y presencia obediente, el vaso no echa sombra alguna sobre la mesa de la terraza de quietud.

De "La Roca" 1984

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01/01/1970 01:01
Veces mostrado: 328
Título: el vaso de agua Ver poema "el vaso de agua" completo (en nueva ventana)
Autor: Andrés Sánchez Robayna Ver todos los poemas disponibles de este autor
Libro: DESCONOCIDO
Fecha en que fue escrito: -
Idioma:


•
Yehudah Ha-Levi
1. 
Sobre las alas del viento pongo mis saludos
cuando hacia mi amado sopla con el calor del día;
sólo pido que recuerde el día de su partida,
cuando hicimos un pacto de amor junto al manzano.

2. 
Graciosa gacela, con tu hermosura me cautivaste,
cruelmente me esclavizaste en tu prisión.
Desde que la ausencia se interpuso entre nosotros
no he encontrado figura comprable a tu belleza.
Saboreo una roja manzana cuyo aroma es como
la fragancia de tu rostro y tu atavío;
tiene la misma forma de tus pechos y el color
de ese rubí que asoma a tus mejillas.


3. 
La noche en que la joven gacela me descubrió
el sol de sus mejillas y el velo de su pelo,
rojizo cual rubí, cubriendo, sobre
sien de húmedo bedelio, su bella imagen,
se parecía al sol, que cuando despunta enrojece
las nubes del alba con su brillante llama.

4. 
La cierva lava sus vestidos en las aguas
de mis lágrimas y los tiende al sol de su esplendor,
No precisa agua de manantiales, pues tiene mis ojos,
ni sol, con la belleza de su figura.


9. 
¿Qué te pasa, gacela, que no envías tus mensajeros
              
al amado cuyo pecho rebosa de dolor por ti?
¿No sabes que el Destino no concede a tu amante
              
más que escuchar el son de tus saludos?
Si la separación es más fuerte que nosotros,
              
detente un poco, que pueda ver tu rostro.
No sé si entre mis costillas quedó preso
              
mi corazón, o si partió tras de tus pasos.
¡En nombre del amor! Recuerda los días que me amabas
              
como recuerdo yo las noches en que te deseaba.
Lo mismo que cruza tu imagen por mi sueño,
              
desearía pasar yo por los tuyos.
Hay entre nosotros un mar de lágrimas con rugientes
              
olas y no puedo llegar hasta ti,
mas si tus pasos se acercaran a cruzarlo,
              
se henderían las aguas a las plantas de tus pies.
Si después de mi muerte llegara a mis oídos
              
el tañir de campanillas doradas del borde de tu manto,
o preguntaras cómo le va a tu amigo, desde el sĕ '0l
              
me interesaría por tu amor y bienestar.
Ahí tienes dos testigos de que vertiste la sangre
              
de mi corazón: tus mejillas y tus labios;
¿cómo vas a negarlo, si dan ellos testimonio de
              
mi sangre y de que tus manos la vertieron?
¿Por qué deseas mi muerte? ¡lo que yo quiero son
              
años que sumar a los de tu vida!
Aunque robes mi sueño por las noches al amarte, ¿no
              
daría yo el sopor de mis ojos a tus párpados?
Tu fuego lame las gotas de las lágrimas, y hasta
              
corazones de piedra desgastarían tus sollozos;
yo he caído en el fuego de tu amor y las aguas de mi llanto, ¡ay
              
de mi corazón por mis lágrimas y tus brasas!
Amargura y dulzor cercan mi corazón:
              
la ponzoña de la ausencia y la miel de tus besos;
una vez que tus palabras como láminas lo aplanaran,
              
tus manos lo cortaron en tiras.
Veo imagen de rubí sobre zafiros
              
al contemplar tus labios y tus dientes.
El sol está en tu rostro, y a modo de noche despliegas
              
sobre su fulgor la espesura de tus rizos.
Seda bordada es el vestido de tu cuerpo, pero
              
la gracia y la hermosura recubren tus ojos;
las joyas de las doncellas son obra de artesano, mas
              
esplendor y encanto son tus adornos.
El sol y la luna, la Osa y las Pléyades quisieran
              
asemejarse a tus hermanos y hermanas;
jóvenes y doncellas desean, siendo libres,
              
convertirse en siervos y esclavas tuyos.
De la fortuna del Destino sólo reclamaré mi parte
              
el hilo de tus labios, el ceñidor de tu cintura;
mi panal y mi miel están entre tus labios,
              
mi nardo y mi mirra entre tus dos pechos.
Te he puesto en mi mano derecha como un anillo;¡ojalá fuera yo
              
un sello sobre tus brazos!
Olvidaría mi diestra y mi siniestra, cierva,
              
si descuidara el amor de tus esponsales.
La ausencia amarga mi corazón al recordar
              
el panal de miel de tus besos en mis labios.
Mi espíritu por tu perfume de mirra virgen yo daría;
              
¡quizás podría besar tu rostro a cambio de mi alma!
A las mujeres se honra con alabanzas, mas
              
a ti deben su gloria tus mismas loas.
En el campo de las amadas, las gavillas del amor
              
se postran ante las tuyas.
¡Ojalá pudiera yo vivir para recoger aromas
              
y mirra de entre tus pasos!
No oigo tu voz, pero escucho en
              
mi desgarrado corazón el ruido de tus pisadas.
Cuando cuentes a los vivientes víctimas
              
de tu amor, el día que resuciten tus muertos, incluye
a mi alma para devolverla al cuerpo, pues cuando
              
te fuiste, al partir tú salió en pos de ti.
Pregunta cómo le va a tu amado, cierva agraciada,
              
si es el Destino el que hace tus preguntas.
¡Vuelve, y que nuestra Roca te haga regresar al lugar
de tus deseos ya la tierra de la que procedes!


19. 
Labios de rubí con hileras de perlas,
               
ojos como flechas aguzadas,
bellas mejillas cual rosas encarnadas,
               
rostro sembrado de jardines del Edén,
moldeado sobre gentil tallo de bedelio,
               
en tálamo fiel criado,
bien guardado; así son los males de su amor
               
en el corazón del amante, enfermedad sin cura;
con fuego de pasión le sacia de amarguras,
                
le escancia al ausentarse veneno de serpiente.
Te conjuro, ¡príncipe de la belleza!
                
¡mi preciosa gacela!: aleja los pesares
esta noche mía, con tu compañía reúne
                
un tropel de delicias para el pobre corazón doliente.


20.  ¡Con cuidado!, duro de corazón, blando de caderas,
                
trátame con cuidado y caeré sobre mi rostro.
Sólo mis ojos se han extraviado por tu causa,
                
mi corazón es puro, aunque no mis ojos.
Deja que los ojos recojan en tu semblante
                
rosas y lirios que juntos se sembraron.
Fuego tomaré de tus mejillas para apagar llama con llama;
                
cuando esté sediento, allí encontraré agua.
Chuparé tus labios rojos, ardientes como
                
brasas, y mis mandíbulas serán como tenazas.
Suspendida está mi vida de dos hilos de púrpura
                
escarlata, de los atardeceres mi muerte.
Hileras de mirra virgen recaman bordado de gala
                
como las tardes alrededor del mediodía.


21. 
Trocaría mi vida por el viento que visita
                
a ese hombre que siente mis propios males como suyos.
¿Sabe cuando revolotea si va volando
                
sobre las aguas del Éufrates o sobre sus mejillas?
Le digo: "¿Has venido a enjugar mis penas?"
              
y responde: "Mas bien a renovar sus jirones,
pues se alarga la separación de tu amigo,
                
y es muy fuerte su ausencia, igual que sus leones".
Le respondo: "Mas está lejos y cerca,
                
¡mi vida toda depende de su vida!
Que viva y tenga paz en donde more,
                
y según su corazón se realicen sus deseos".

24.  Las copas
sin vino son pesadas,
               
son arcilla como las vasijas de barro,
mas al llenarlas de vino se hacen leves
               
lo mismo que los cuerpos con las almas.

25. 
Por ti elevaré cánticos mientras viva,
            y por tu
mosto que apuran mis labios.
Llamo "hermano mío" al jarro que enviaste
            y de su boca
gusto el mejor de mis regalos.
Hasta mis propios amigos me creen ebrio;
           por eso me
preguntan: ¿cuánto tiempo?
Les respondo: ¿cómo tener ante mí bálsamo de Galaad
           y  no beberlo
para curar mis males?
¿Cómo desdeñar un jarro todavía
           si mis años no
llegan aún a veinticuatro?

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Lo envió: SFP
01/01/1970 01:01
Veces mostrado: 332
Título: de poemas de amor y vino Ver poema "el vaso de agua" completo (en nueva ventana)
Autor: Yehudah Ha-Levi Ver todos los poemas disponibles de este autor
Libro: DESCONOCIDO
Fecha en que fue escrito: -
Idioma:


•
Edmond Jabès
Dedicatoria 2

Tú no sabes si vives. Tú vives.
El camino es corto en el tiempo, largo en el espacio que abarcan
nuestros brazos.
El corazón es bueno.
Nuestro amor es una isla. El mar es el campo.
El pan es bueno.
El orden radica en la corteza. El árbol está ebrio de viento.
El sol es bueno.
Tus ojos, lejos del nido. La ola es fuerte en el silencio.
¿Estamos donde estaremos?
Mañana es bueno.



* * * * *


1. La parte del bien


Tú eres
rico. La palabra te es dada.
                                                          
REB ELAIM


(-¿En qué Piensas?
-En la tierra.
-Pero estás en la tierra.
-Pienso en la tierra en que estaré.
-Estamos uno frente a otro y tenemos los pies en la tierra.
-No conozco más que las piedras del camino que lleva,
  dicen, a la tierra.

Si el árbol careciese de inteligencia, se derrumbaría.
Si el mar careciese de inteligencia, se devoraría.
El agua obedece al agua
y mantiene al pez.
El aire obedece al aire
y mantiene al pájaro.
Si el hombre careciese de inteligencia, reinaría la oscuridad en todas
partes.
Tú darías alaridos por los caminos.
Tú maldecirías a tu prójimo.
Tú aplaudirías el incendio.
Tú cortarías en lonchas delgadas los senos de tu mujer.
Tú arrancarías la cabeza a los niños.
No quedarían ya flores.
Tú llevarías una corona de espinas.
Tú estarías solo, solo, solo;
pues, para ser dos,
HAY QUE SABER.)


  
Te dejé morir, Yukel. Estaba a tu lado cuando bebiste el veneno. Podía
impedírtelo, pero tu mirada no toleraba que yo interviniese para
modificar tu decisión. Asistí a tu agonía, en la
sombra. Tú mirabas fijamente la pared. No besaste una sola vez la imagen
de Sara.
   Bajé las escaleras de tu casa apoyándome en la barandilla. Estaba
muy cansado. Temía al día, a la calle. Fui andando hasta mi morada y, en
mi cama, dormí hasta el alba. Empezó para mí
una nueva vida; una muerte malaventurada. ¿Era quizá mi destino
denunciar el sufrimiento de que te liberaste suprimiéndote? Pero yo no
tengo ni oídos ni boca. Y nada atrae ya a mis ojos.
Tú eras mi respiración, y Sara el grito de mi verdad maltratada. La
verdad es semejante a una adolescente. Se puede hacer todo con ella,
pero también se puede hacer mucho por ella. Se puede morir o vivir bajo
su ley.
   Estaba a tu lado, Yukel, cuando tus manos se aferraban a la sábana.
Tus estertores -¿tan débiles eran?- no inquietaban a nadie en torno a
nosotros. Entraste enseguida en coma y te
quedaste rígido pocas horas después. No esperé a que viniesen a llamar a
tu puerta. Huí.
   Tu amante se marchitó en el infierno de las flores. La demencia,
más tarde, la sostuvo. Se diría que sus gritos, hoy, son más
desesperados. Manan de su ser dolorido, de ese cuerpo indefenso que el
alma vuelve tan transparente como luz. Se ven sus huesos como un paisaje
desvelado por la carne. Se ven los dientes a través de la mejilla.
   ¿Adónde iré, desdoblado?

Un escritor se evade con los vocablos y, de ellos, algunos, a veces uno
o dos, le siguen a la muerte. Un vocablo es primero una colmena y
después un nombre. Dos nombres se disputaban mi corazón y mi mente. Los
encontré en la hondo de mí mismo y su existencia era la que yo había, en
las tinieblas, vivido. Como tú, ayer, estoy agotado. Mi pasado está
lastrado de expolios, de persecuciones. Mi pasado inclina la cabeza
hacia un respaldo ilusorio, un hombro compasivo o mi mesa.
   No tengo ya ambición. Soy el paso abierto de la luz adonde me
arrojaste.
«¿Qué es un escritor? , preguntaba a un narrador célebre Reb Hod. ¿Un
hombre de letras? No, seguro, sino una sombra que lleva a un hombre.»
   Tú eras ese hombre, Yukel, ese hombre y ese mártir.
   Me eclipsaré, en breve.
   Volviste de los campos de concentración culpables para consagrarte
a tu última hora y mis folios huelen a las cenizas de tu fe.
   El libro es un momento de la herida o la eternidad.
   El mundo se limita a nosotros.


* * * * *


2. Retrato de Sara y
de Yukel en el grito


Manos
huidas, aferradas a vuestras antorchas.
El cielo os ha confundido con pájaros.
El nido ha destronado al arco y al árbol.
                                                                 
REB LEZER                          


Este trazo blanco en la página blanca es el trazo del grito.
Ya no teme al obstáculo.
No le estorba la tinta.
¿Deja el ave una huella de su vuelo?
Tú sigues con la mirada al pájaro.
Aquí, el oído es el orden.

                  
 («El ojo hace ver lo que escucha, lo que cata, lo que
                   
palpa. Yo soy todo ojos en mi cuerpo.»

                                                                                                        
REB GAMRI)
 


Y Yukel
dijo:

¿Quién sabrá beber en mis palabras?
¿Lo he sabido hacer yo acaso?
En mi libro, en el seno de la soledad,
tu soledad me es, para siempre, debida.


* * * * *


3. En ningún
momento describí vuestro rostro

El objeto aumenta el objeto.
                                       
REB SAFAB
Yo bailo -Dios es mi Idea.
                                       
REB KARAM

«¿Qué es una idea?
Una bailarina.
Sobre una música de circunstancias,
baila.
Aplaudid, aplaudid, hermanos,
el espectáculo.
Las ideas aspiran a complaceros.
Ballet de mi vida.
Ballet de mi muerte.
No provoquéis a las bailarinas. Pueden
ser crueles.
Dadles vuestro amor, hermanos. .
Son hermosas.»
                                                           
Reb Elamí

«Llevo dentro de mí los desiertos, la arena caliente del silencio. El
mar en torno, el mar a lo lejos es, en mis hombros, el chal ribeteado de
flecos que el temblor de la voz en la plegaria
ondula.»
                                                                                                                                                                        
Reb Sim



«Dialogo, en mí mismo, con el otro. Reflexión. Pensar es andar tras una
pregunta.»
                                                                                                                                                                       
Reb Ivel
«No confundir idea con pensamiento, danza con daga.
-Precisión del golpe asestado, imprecisas respuestas de la víctima.»
                                                                                                                                                                        
Reb Velad
                                                 

«Sangrienta zancada. Golpeas para avanzar. El pensamiento es cincha y es
cuchillo.»
                                                                                                                                                                        
Reb Ladev
  
   Y Yukel dijo:

En ningún momento describí vuestro rostro;
amantes desembriagados, aislados en los días y las noches de mis libros,
pese a que no faltaron pretextos ni ocasiones.
El rostro de la esperanza es una espiga.
El rostro del dolor, un espejo.


* * * * *


4. Diario de Yukel

Era mi calle, mi barrio. Existían antes que yo.
¿Quién robó el joyero? ¿Quién me expulsó de mi lecho de terciopelo?
Oriente es un rubí en la frente de una mujer. Yo era la lámpara
de cuentas del palacio. Soy un pedazo de vidrio en el camino.

                                                                                                   
REB LAHAN
Dios está adosado al muro venido a menos del Templo.
Ninguna morada, a partir de ahora, será nuestra.

                                                                                            
REB NALEH

5 de octubre
   Me he mirado al espejo y he visto a un adolescente de ojos más
grises que el cielo en invierno
   cuyas lágrimas hacían pareja con la lluvia tras el cristal.
   Rostro de mi rostro.
   Fulano de Tal, soy yo, Yukel
   en su alma acosada.
   El rehén.

9 de octubre
   No pienso en mí. Pienso en mí en los demás, en su hostilidad
documentada. Pienso en mí en el
   amor de Sara.
   Un lazo en el que el lazo es el arma.

12 de octubre
   Debo perder la costumbre de ejercer mi pensamiento.
   Algún día, recobraré mi pluma, mi voz.
   ¿Sabré emplearlas?
   La página blanca es página de paciencia.
   Sombra gigantesca.
   Sombra de las sombras desparramadas por el mundo.
   La noche es una mariposa nocturna en la noche de las lámparas.

   Me han venido a visitar mis antepasados.
   No tengo, con ellos, en común más que la palabra conservada en los
pliegues de la palabra.

15 de octubre
   La vida ha adoptado las facciones del enemigo y la muerte mi rostro
enemigo.

16 de octubre
   Fraternales.
   como el hambre con el hambre.
   Como la hoja con la hoja.
   Como el rayo con el rayo.

3 de noviembre
   Pronto, pasaré quizás inadvertido.
   Habrán ganado.

6 de noviembre
   Cuerpo vulnerable, puesto a la puerta.
   El alma posee toda la ciencia del silencio.

9 de noviembre
   El mundo es un fanal de memoria.
   Estrella, olvido que parpadea.

13 de noviembre
   «La boca es el manantial más pequeño, decía Reb Albaglí y sin
embargo calma la sed de la
    humanidad.»


* * * * *


5. Diario de Sara I


Me
duele ya ti te duele por mí.
Hacer daño, lo que puedo ofrecer para una partición.

7 de marzo
   No escribiré nada acerca de lo que he visto. Escribo al pie del
instante que esquivo, a rastras
   de una pregunta preñada de preguntas.
   El mar es mi casa.
   No escribiré nada acerca de la calle, el follaje del árbol ahogado.
   No escribiré nada acerca de la bestialidad de los hombres, la
palabra profanada.
   Inocente y culpable, distanciada en el corazón y en los ojos de mi
padre y de mi madre,
   por una resurgencia de demencia
   cuyas gradas son las piedras calcinadas.
   Sola, en mi terror a mirar por encima de la tapia.
   Sola, en mi penumbra obstinada.

8 de marzo
   El cielo ha sido restituido al cielo, esta noche. Todas las
estrellas han vuelto a ocupar su
   lugar.
   Me maravillo, pese a que cada una, salida ilesa del fuego, me
designa para el exilio.

10 de abril
   Tumbas de día.
   Mi pena cuenta las lápidas y yo soy el lagarto en los intersticios.

11 de abril
   Opongo a la vida la verdad del vacío.
   Mis orillas no tienen agua.
  
   No nos debatimos en el fondo del río, sino en la superficie.

17 de abril
   ¿Es la muerte el gusano en el fruto o es el sol del verano?
   El invierno de mi vida cuelga de mis pestañas, de mis labios.
   La primavera es nuestra estación interna, la única.
   El cielo del alma tiene trescientas sesenta y cinco veces la
dimensión del cielo.
   Primavera tardía, primavera sorprendida por el rayo.
   Por donde paso no hay alameda.

23 de abril
   Formo, con mis brazos sumergidos, el arco de un puente improvisado.
   ¿Pero en qué país, en qué continente?
  
   Hermoso arcoiris cautivo,
   ¿dónde me es más querido?
  
   Elogiar el lazo, ceñir el signo.
   ¿Acaso ya no es redondo el mundo?

3 de mayo
   Ceder la palabra al alero.
   Peligrosamente en pie, como un bolo.
   Caigo, con cada jugada.

4 de mayo
   Mi sueño leve, mi sueño de corcho tapona mi vida.
   Una botella al mar.


6 de mayo
   Trato de entender, de aunar mis fuerzas.
   Me he encarnizado tanto con mi cuerpo que me he quitado casi todo
el peso de encima.
   ¿Tenía hambre antes de conocer el hambre?
   En mi transparencia, como bajo la mancha de tinta, el folio
adelgazado por el borrador.

15 de mayo
   Un árbol al pie del cual me tumbaré para asociar, merced a sus
ramas, el cielo y mi
   insensibilidad.
   Ser dos en lo mejor del mármol compartido.

16 de mayo
   La verdadera muerte se encuentra en un cielo acabado y no en un
valle de falsas apariencias.
   Yo velo, harta de vigilias.
   Tan ruin
   Tan abajo.

11 de junio
   Dudar quizá sea abolir los límites, girar en torno al dado.
   Tierra, tierra donde todo es sencillo.
   Dios es la duda.

12dejunio
   Libre, engañada.
   El agua perfecta negada a la lengua del faro.

21 de junio
   Me hubiese gustado ser únicamente un canto; mi vida así habría
podido durar.

   Pero sí que duro. Ahí duele.
   El marfil de una devoción.
   Yo soy más dura que la duración

18 de julio
   La rada tiene el pudor de una paleta prendada de la madera más que
de los colores.
   He agotado la espuma, las sobrecargas, las irrupciones.
   Después de haber sido de carne, era natural que el mármol tratase
de volver a ser mármol.

19 de julio
   Partir el pan de los demás para los demás. El mío es pan duro.

22 de julio
   Miro largo rato a los seres, las cosas, antes de verlos; después me
acostumbro a su presencia
   y desaparecen sin hacer ruido.

23 de julio
   No el silencio de la madera sino el silencio de la piedra. No la
ausencia de la voz que el
   recuerdo puede traicionar sino la de la confesión del gusano al
limo feraz.

27 de julio
   Subterránea, como los veneros.
   Y nada, en el horizonte, salvo un venero.

31 de julio
   Podemos imaginar un rostro en el vacío; en ese caso el vacío nos
llama la atención por su
   parecido a nosotros.
   ¿Es a mí a quien miro de hito en hito?
   La sombra es dominada por la sombra, como la mano por la mano
mayor.


* * * * *


6. Índice de las estaciones
del año


Ella habla
de milagro y amasa el pan.
La inocencia la dibuja.


Estrellas
laboriosas.
Arañas instructivas.

Nieva sobre la palabra
Nieva para la palabra.
Nieva en la palabra.

Lo maravilloso.
El objetivo de las lámparas

Mujer y fuente
hacen sangrar al agua.
El mendigo cree en
la bondad de los árboles.

Lentas construcciones
de tinta y de metal,
la luz es memoria,
primer vuelo eterno.

Mañana, los enanos
serán gigantes.

La piedra
aguanta
el olvido.

Pero una mota de polvo
puede aplastarlo.

( «Hay una canción en el corazón del águila, pero sus
alas la llevan a otra parte.»

                                                                                 
Reb Assayas
«Los esfuerzos del agua son pliegues. Mira cuánta es mi
pena.»

                                                                                  
Reb Amhí


* * * * *


7. Canción de los siete cirios

Ay, ay, ¿dónde mi pena?
Ay, ay, ¿dónde mi vida?
Ay, ay, ¿dónde mi ciudad
y mi Templo destruido?

Están, mujer, en nuestros corazones.
Están, mujer, en nuestros gritos.
Están, mujer, en las horas
doradas de nuestros siete cirios.

Ay, ay, ¿dónde mi vida?
¿Apagada con las siete penas?
¿Apagada con los siete pozos?
¿Apagada con los siete cirios?

He aquí, mujer, tu pena.
He aquí, mujer, tu vida.
He aquí, mujer, tu ciudad
y el Templo destruido.

Resucitados en nuestros corazones.
Resucitados en nuestros gritos.
Resucitados en las horas
doradas de nuestros siete cirios.


* * * * *



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01/01/1970 01:01
Veces mostrado: 22889
Título: el libro de yukel (fragmentos) Ver poema "el vaso de agua" completo (en nueva ventana)
Autor: Edmond Jabès Ver todos los poemas disponibles de este autor
Libro: DESCONOCIDO
Fecha en que fue escrito: -
Idioma:




•
Edith Södergran
I
Mi vida era tan desnuda
como las grises peñas,
mi vida era tan fría
como las blancas alturas,
pero mi juventud se sentaba con ardientes mejillas
y se regocijaba: ¡ya llega el sol!
Y el sol llegaba y yo desnuda me tendía
todo el largo día sobre las grises peñas -
y entonces una fría brisa del rojo mar llegaba.

II
Entre las piedras grises
yace tu blanco cuerpo que se lamenta
de los días que vienen y se van.
Las leyendas que de niña escuchaste
sollozan en tu corazón.
Silencio sin eco,
soledad sin espejo,
el aire se torna azul por todas las fisuras.

Versión de Renato Sandoval e Irma Sítanen

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01/01/1970 01:01
Veces mostrado: 338
Título: dos poemas acuáticos Ver poema "el vaso de agua" completo (en nueva ventana)
Autor: Edith Södergran Ver todos los poemas disponibles de este autor
Libro: DESCONOCIDO
Fecha en que fue escrito: -
Idioma:


•
William Butler Yeats
El vino entra en la boca
Y el amor entra en los ojos;
Esto es todo lo que en verdad conocemos
Antes de envejecer y morir.
Así llevo el vaso a mi boca,
Y te miro, y suspiro.

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Lo envió: SFP
01/01/1970 01:01
Veces mostrado: 386
Título: el vino entra en la boca Ver poema "el vaso de agua" completo (en nueva ventana)
Autor: William Butler Yeats Ver todos los poemas disponibles de este autor
Libro: DESCONOCIDO
Fecha en que fue escrito: -
Idioma:


•
Jesús Aguado
Lo que veo pasar me ve pasar
y por eso estoy vivo.
Lo que veo
detenido me ve quedarme quieto
y por eso no muero.
En mis ojos,
los ojos de los árboles y el río
se miran para ser y darme el ser.
No espejos sino luz.
No parentesco
o relación sino lo mismo.
No
el tiempo desplegándose despacio
para extender su red
sino la araña
devorando a la araña para hacerse
tan grande como el tiempo y devorarle.

Lo que veo pasar me deja ciego
y por eso estoy vivo.
Lo que veo
detenido me aparta de mis ojos
y por eso no muero.
!Sigo aqui!

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Lo envió: SFP
01/01/1970 01:01
Veces mostrado: 356
Título: 7. lo que veo pasar me ve pasar... Ver poema "el vaso de agua" completo (en nueva ventana)
Autor: Jesús Aguado Ver todos los poemas disponibles de este autor
Libro: DESCONOCIDO
Fecha en que fue escrito: -
Idioma:


•
DESCONOCIDO
una rosa se desace,un castillo se derrumba y un amor sincerose conserva hasta la tumba

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Lo envió: cortes18
22/07/2008 11:07
Veces mostrado: 730
Título: una rosa Ver poema "el vaso de agua" completo (en nueva ventana)
Autor: DESCONOCIDO Ver todos los poemas disponibles de este autor
Libro: DESCONOCIDO
Fecha en que fue escrito: -
Idioma: Español



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