Alberto Angel Montoya
Ella está aquí, presente en la distancia
que separa su nombre de mi oído
y está aquí en el espacio estremecido
que hay entre mi recuerdo y su fragancia.
Ella se fue, y aún yerra por mi estancia
su nombre en su perfume diluido,
que por marcarle un límite al olvido
se hizo nombre y perfume la distancia.
Ella está aquí, presente en el abismo
de su ausencia en aroma. En el amargo
acento de su nombre en mi mutismo.
Que de tan corto amor, dolor tan largo,
sólo es nombre y perfume... Y sin embargo
yo pude acompañarla hasta mí mismo.
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01/01/1970 01:01
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Título: ella

Autor: Alberto Angel Montoya

Libro: DESCONOCIDO
Fecha en que fue escrito: -
Idioma:
Eduardo Milán
A los veinte años tu sexo
olía profundamente,
antiguo, tibio, una raíz sin frío, precaria
aun viniendo de un pasado tan hondo, mítico
de atreverse a atravesar la selva sin ser visto.
Voz de ánima en pena que busca un continente,
África donde agarrarse, desgarrada. Pero volviendo,
el sexo de la mujer tiene una autonomía rara
como si le perteneciera y como si le fuera ajeno,
ajenjo, independiente, estado ebrio. Vive en la fiebre
su larga memoria que lo habilita al delirio. Sus labios
son verdaderos labios. Una raíz que no es una raíz
pero parece por su resonancia. A partir de un punto
el poema son innumerables ecos, aguas liberadas, felices
de expansivas después de ser tocadas.
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01/01/1970 01:01
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Título: a los veinte años...

Autor: Eduardo Milán

Libro: DESCONOCIDO
Fecha en que fue escrito: -
Idioma:
Almudena Guzmán
Señor,
si usted sabe
que yo ahora estoy celosa
por lo que me ha dicho,
tenga al menos el detalle de no hacérmelo notar durante
la cena.
(Nunca en mi vida enrollé espaguetis con tanto odio.)
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01/01/1970 01:01
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Título: señor, si usted sabe...

Autor: Almudena Guzmán

Libro: DESCONOCIDO
Fecha en que fue escrito: -
Idioma:
Gloria Fuertes
Quitaros esa máscara,
la tristeza no es más que una careta,
puede durar tanto como tardes en quitártela tú mismo,
prueba.
Estás provocándote llanto artificial, hermano;
he dicho hermano y debí decir amante.
Nos cogemos las manos y no decimos que se siente nada.
Poco a poco se va mezclando nuestra sangre en los
encuentros.
Un buen día acabaremos por ser la misma cosa.
Libres somos.
Frecuentamos el dolor porque queremos,
como pudiéramos frecuentar el parque.
Hablamos de mutuas soledades,
hablamos de aventuras que tuvimos,
de que todo está lejos,
de que es difícil.
Y nunca hablamos de esto maravilloso que nos va
convirtiendo en ranas.
Quién dijo que la melancolía es elegante?
Quitaros esa máscara de tristeza,
siempre hay motivo para cantar,
para alabar al santísimo misterio,
no seamos cobardes,
corramos a decírselo a quien sea,
siempre hay alguien que amamos y nos ama.
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01/01/1970 01:01
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Título: siempre hay alguien

Autor: Gloria Fuertes

Libro: DESCONOCIDO
Fecha en que fue escrito: -
Idioma:
Gabriel Ferrater
¿Y si una mujer es demasiado fina
como para escoger y escoger: pasar
de puesto en puesto, con un vigor
de verdulera, toquetear las peras
y ver engaño en la frescura de los huevos?
¿Empezar el día escogiendo?
Correr todo el mercado, a publicar
su pasión vestal, a echar el pregón
del tributo de buen orden y cualidades
que ella quiere obtener de cada día...
Mejor la que es leal y oculta.
Hace tiempo que escogió, y tiene confianza.
Las agencias suaves y discretas
por ahora no han fallado. Su puerta
va abriéndose, y todo acude puntualmente.
¿Y qué, si tiene horas de duda?
(Quizá va pagando mucho por lo que vale menos,
quizá las demás encuentran por la calle
cosas que saben apreciar, y no hablan de eso
cuando están con ella, dentro de sus cuartos.)
Que no la rodeen cosas turbias.
Que en todos nosotros, espejos donde se mira
cuando sopesa la prueba del acierto
con que ella ha escogido a los suyos para siempre,
vuelva a hallar, siempre nítida, una imagen.
Mostrémosle, nuestro y asumido,
lo que escogió: el alto honor de los suyos.
Versión de José María Valverde
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01/01/1970 01:01
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Título: los espejos

Autor: Gabriel Ferrater

Libro: DESCONOCIDO
Fecha en que fue escrito: -
Idioma:
Carolina Coronado
Y tú, ¿quién eres de la noche errante
aparición que pasas silenciosa,
cruzando los espacios ondulante
tras los vapores de la nube acuosa?
negra la tierra, triste el firmamento,
ciegos mis ojos sin tu luz estaban,
y suspirando entre el oscuro viento
tenebrosos espíritus vagaban.
yo te aguardaba, y cuando vi tus rojos
perfiles asomar con lenta calma,
como tu rayo descendió a mis ojos,
tierna alegría descendió a mi alma.
¿Y a mis ruegos acudes perezosa
cuando amoroso el corazón te ansía?
Ven a mí, suave luz, nocturna, hermosa
hija del cielo, ven: ¡por qué tardía!
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01/01/1970 01:01
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Título: la luna es una ausencia

Autor: Carolina Coronado

Libro: DESCONOCIDO
Fecha en que fue escrito: -
Idioma:
Jaime Torres Bodet
1
Cierra, punto final, única estrella
del
firmamento claro todavía,
la estrofa de silencio de este día
en
que tu voz, por tácita, descuella.
Desde el alba lo azul te prometía,
última gota en ignición tan
bella
que sólo ardiendo -como el lacre- sella
y sólo sella al
tiempo que se enfría.
Ser el adiós que un cielo sin querella
igual que tú mi espíritu
quería
y que, como tu luz, la Poesía
cristalizara en mí, diáfana estrella,
más transparente cuanto más
sombría
fuese la oscuridad en torno de ella.
2
Principia, pues, aquí, tu obra futura,
Noche, y con lengua
libre de falacia
explícame la edad, el sol, la acacia,
el río, el
viento, el musgo, la escultura...
De los colores adjetivos cura
esta instantánea flor, póstuma
gracia
de un idioma que fue -con pertinacia-
retórica guirnalda a
la hermosura.
Brújula sin piedad, tiniebla pura,
orienta, Noche, mis sentidos
hacia
las torres de tu intrépida estructura
y deja que, en racimos de luz dura,
se apague esta inquietud que
nada sacia
sino el error de ser tiempo figura.
3
Tiempo y figura fuí, mientras la esquiva
curiosidad de ser
distinto en cada
minuto de la frívola jornada
arrojaba mi anhelo a
la deriva.
Tiempo y figura: cólera pasiva,
impaciencia de luz en llamarada,
alma a todos los cauces derramada
y, aunque a ninguno fiel, siempre
cautiva.
Pero de pronto, ¡ay!, conciencia armada,
coraza de amazona
pensativa,
toco de nuevo, en bronce, tu alborada,
¡y descubro por fin que la hora ansiada
estaba en mí, pretérita y
furtiva,
y, al oírla sonar, siento mi nada!
4
Hecho de nada soy,
por nada aliento;
nada es mi ser y nada mi sentido
y, muerto, no
seré más qúe al oído
un roce de hojas muertas en el viento...
A nada me negué. De nada exento
-pasión, fiebre o virtud- he
persistido
y de esa misma nada envejecido
sombra de sombras es mi
pensamiento.
Pero si nada di, nada he pedido
y, si de nada soy, a nada
intento;
espectador no más de lo que he sido.
Como inventé el nacer, la muerte invento
y, sin otro epitafio que
el olvido,
a la nada me erijo en monumento.
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01/01/1970 01:01
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Título: nocturno

Autor: Jaime Torres Bodet

Libro: DESCONOCIDO
Fecha en que fue escrito: -
Idioma: