Sábado, 11 del 2 de 2012
Entrar | Registrarse | 13061 poemas y 783 autores. ¡Envía otro! Un poema al diaen tu weben la web de google
sifuesepoeta.com
  • Modo de lista: Completa | Títulos | Primer verso
  • Ordenar:
  • Nº por página:
Web sifuesepoeta
SFP te recomienda:


volver a la lista


•
las elegías de duíno
Rainer Maria Rilke
Primera elegía

¿Quién, si yo gritara, me escucharía entre las órdenes
angélicas? Y aun si de repente algún ángel

me apretara contra su corazón, me suprimiría
su existencia más fuerte. Pues la belleza no es nada

sino el principio de lo terrible, lo que somos apenas capaces
de soportar, lo que sólo admiramos porque serenamente

desdeña destrozarnos. Todo ángel es terrible.
Así que me contengo, y me ahogo el clamor de la garganta

tenebrosa. Ay, ¿quién de veras podría ayudarnos? No
los ángeles, no los hombres, y ya saben los astutos

animales que no nos sentimos muy seguros en casa,
dentro del mundo interpretado. Nos queda quizás

algún árbol en la loma, al cual mirar todos los días;
nos queda la calle de ayer y la demorada lealtad

de una costumbre, a la que le gustamos, y permaneció,
y no se fue. Oh, y la noche, y la noche, cuando el viento

lleno de espacio cósmico nos roe la cara:
¿Para quién no permanecería aquélla, la anhelada,

la tierna desengañadora, ahí, dolorosamente próxima
al corazón solitario? ¿Es más suave con los amantes?

Ay, ellos sólo se ocultan uno a otro su suerte.
¿Todavía no lo sabes? Arroja el espacio que abarquen

tus brazos hacia los espacios que respiramos; quizá
los pájaros sientan el aire ensanchado con un vuelo
más íntimo.

Sí, las primaveras de veras te necesitaban. Varias
estrellas te pedían que las rastrearas. Se alzaba

en el pasado una ola hacia ti, o cuando pasabas
por una ventana abierta, se te entregaba un violín.

Todo esto era una misión, ¿pero fuiste capaz de cumplirla?
¿No estabas siempre distraído por la esperanza, como

si todo ello te anunciara a una amada?
¿Dónde intentas alojarla, si en ti los grandes pensamientos extraños

entran y salen, y con frecuencia se quedan durante la noche?.
Pero si sientes anhelos, canta pues a las amantes; no es,

en absoluto, suficientemente inmortal su famoso
sentimiento. Aquéllas que casi envidias, las abandonadas,

las encuentras mucho más amantes que las saciadas.
Empieza siempre de nuevo la alabanza siempre inalcanzable.

Piensa: el héroe sigue en pie, aun el ocaso fue para él
sólo un pretexto para ser: su último nacimiento.

Pero a las amantes la exhausta naturaleza las recoge
en su seno, como si no hubiera fuerzas para lograr esto

dos veces. ¿Has pensado lo suficiente en Gaspara Stampa,
y lo que puede sentir cualquier chica a quien el amado

abandonó, frente a tan elevado ejemplo de mujer amante:
¿Llegaré a ser como ella? ¿Estos, los más antiguos

dolores, no deberán, por fin, darnos fruto? ¿No es
tiempo ya de que, al amar, nos liberemos del amado y,

temblorosos, resistamos, como la flecha resiste al arco,
para ser, unidos en el salto, algo más que la sola

flecha? Porque el permanecer está en ninguna parte.

Voces, voces. Corazón mío, escucha, como sólo los santos

escuchaban; la enorme llamada los alzaba del suelo;
pero ellos seguían de rodillas, de modo imposible,

sin darse cuenta: de tal manera escuchaban. No
que pudieras soportar la voz de Dios, lejos de eso, pero

escucha el soplo, las noticia incesante que se forma
del silencio. Murmura hasta ti desde aquellos que han

muerto jóvenes. ¿Acaso su destino no se dirigió siempre
tranquilamente a ti, en Roma y Nápoles, cuando entrabas

en alguna iglesia? O una inscripción sublime se grababa
para ti, como hace poco la lápida de Santa María Formosa?

¿Qué quieren de mí? Debo apartar en silencio
la apariencia de injusticia que a veces estorba un poco

el puro movimiento de sus espíritus.

Realmente es extraño ya no habitar la tierra,

ya no ejercitar las costumbres apenas aprendidas;
a las rosas, y a otras cosas particularmente promisorias,

ya no darles el significado del futuro humano; ya no ser
aquél que uno fue en interminables manos angustiadas

y hasta hacer a un lado el propio nombre, como un juguete
roto. Extraño, ya no seguir deseando los deseos. Extraño,

ver todo lo que tenía sus propias relaciones, aletear
tan suelto en el espacio. Y estar muerto es doloroso,

y lleno de recuperación, de modo que uno rastree
lentamente un poco de eternidad. Pero todos los vivos

cometen el mismo error de diferenciar demasiado
tajantemente. Los ángeles (se dice) con frecuencia no

sabrían si andan entre los vivos o entre los muertos.
La corriente eterna arrastra siempre consigo todas

las edades a través de las dos zonas y atruena sobre ambas.

Finalmente ya no nos necesitan, los que partieron

temprano, uno se desteta dulcemente de lo terrestre, como
uno se emancipa con ternura de los senos de la madre.

Pero nosotros, que necesitamos tan grandes secretos,
nosotros que tan frecuentemente obtenemos del duelo

progresos dichosos, ¿podríamos existir sin ellos?
¿Es inútil el mito de que, en la antigüedad, durante

las lamentaciones fúnebres por Linos,
una atrevida música primitiva se abrió paso en la árida materia

inerte; y entonces, por primera vez, en el espacio
sobresaltado, en el que un muchacho casi divino de pronto

se perdió para siempre, el vacío produjo esa vibración
que ahora nos entusiasma y nos consuela y ayuda?


* * *

compartir

Lo envió: SFP
01/01/1970 01:01
Veces mostrado: 1643
Comentario:
Título: las elegías de duíno
Autor: Rainer Maria Rilke Ver todos los poemas disponibles de este autor
Libro: DESCONOCIDO Ver todos los poemas disponibles de este libro
Fecha en que fue escrito: -
Idioma:


Votos:
Este poema no ha sido valorado por ningún visitante
Y a ti, ¿te gusta?:



Comentarios



tu nombre
Título
comentario
  Introduce el código de seguridad que ves 


volver a la lista
Comparte esta página:

BlonkList   Del.icio.us   Digg   Facebook   Fresqui   Menéame   Technorati.com   Y! Bookmarks  
SFP está ideado como un lugar sin ánimo de lucro, con el objetivo de rendir homenaje a los poetas y hacer llegar sus palabras a un público general que cada vez tiende más a olvidar este indefenso arte, y permitir a otro público más concreto, los reales amantes de la poesía, conocer autores y obras que tal vez no conozcan, permitirles hacer sus aportaciones, y de una forma sencilla y cómoda mantenerles cerca de todo eso que no deberían perder. Todos los derechos de los textos pertenecen a sus autores. Todos los poemas han sido obtenidos de la red y son de dominio público, o han sido enviados por usuarios ajenos a la organización de SFP. Si alguien tiene derechos reservados sobre alguno de ellos y se considera perjudicado, por favor comuniquenoslo.
ver indice completo de poemas (todos, por orden de inserccion, mostrando numero de inserccion, autor y titulo, paginados de 100 en 100)
ver lista completa de poemas (esto podría tardar varios minutos en cargar. Entre aqui solo si está seguro de que es lo que necesita)
ir arriba | contacta