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Poema del día

•
Manuel Ortiz
Las tres hermanas
Es mejor que no vayan.
Así no sentirán en el invierno
la humedad y las brumas de Moscova,
no pudrirá en sus ojos la costumbre
los bulbos siempre en flor de San Basilio
ni sabrán que en Moscú también la vida
es gris, decepcionante-
mente gris y monótona.

Mientras Irina busque en el trabajo una clara respuesta al sufrimiento;
mientras Olga en la escuela
se enfrente a nuevos cursos, y el otoño
le escriba en la pizarra que envejece;
cuando torture a Masha dormir junto al marido
pedante y fracasado, soñarán con Moscú:
salones encendidos por arañas
titilando en las joyas y torrentes de música,
un joven al servicio de los zares
pidiéndole un vals…

Se engañarán pensando
que en un lugar al menos de la vasta tristeza
se puede ser feliz.



Lo envió: Viento
07/07/2011 03:07
Veces mostrado: 4669
Comentario:
Título: Leyendo a Chejov Ver poema "Leyendo a Chejov" completo (en nueva ventana)
Autor: Manuel Ortiz Ver todos los poemas disponibles de este autor
Libro: Fue mejor que la nada Ver todos los poemas disponibles de este libro
Fecha en que fue escrito: 12-2008
Idioma: Español




Listado de poemas

•
Félix María Samaniego
FÁBULA XIV

14.El gallo y el zorro

Un Gallo muy maduro,
De edad provecta, duros espolones,
Pacífico y seguro,
Sobre un árbol oía las razones
De un Zorro muy cortés y muy atento,
Más elocuente cuanto más hambriento.
«Hermano, le decía,
Ya cesó entre nosotros una guerra,
Que cruel repartía
Sangre y plumas al viento y a la tierra;
Baja; daré, para perpetuo sello,
Mis amorosos brazos a tu cuello».
«Amigo de mi alma,
Responde el Gallo, ¡qué placer inmenso,
En deliciosa calma,
Deja esta vez mi espíritu suspenso!
Allá bajo, allá voy tierno y ansioso
A gozar en tu seno mi reposo.
Pero aguarda un instante,
Porque vienen, ligeros como el viento
Y ya están adelante,
Dos correos que llegan al momento,
De esta noticia portadores fieles,
Y son, según la traza, dos lebreles.»
«Adiós, adiós, amigo,
Dijo el Zorro, que estoy muy ocupado;
Luego hablaré contigo
Para finalizar este tratado.»
El Gallo se quedó lleno de gloria,
Cantando en esta letra su victoria:

Siempre trabaja en su daño
El astuto engañador;
A un engaño hay otro engaño
A un pícaro otro mayor.



Lo envió: SFP
01/01/1970 01:01
Veces mostrado: 1506
Título: 14...el gallo y el zorro Ver poema "Leyendo a Chejov" completo (en nueva ventana)
Autor: Félix María Samaniego Ver todos los poemas disponibles de este autor
Libro: DESCONOCIDO
Fecha en que fue escrito: -
Idioma:


•
Gabriela Mistral
Tengo la dicha fiel
y la dicha perdida:
la una como rosa,

la otra como espina.
De lo que me robaron
no fui desposeída:
tengo la dicha fiel
y la dicha perdida,
y estoy rica de púrpura
y de melancolía.
¡Ay, qué amante es la rosa
y qué amada la espina!
Como el doble contorno

de dos frutas mellizas,
tengo la dicha fiel
y la dicha perdida....



Lo envió: SFP
01/01/1970 01:01
Veces mostrado: 2147
Título: riqueza Ver poema "Leyendo a Chejov" completo (en nueva ventana)
Autor: Gabriela Mistral Ver todos los poemas disponibles de este autor
Libro: DESCONOCIDO
Fecha en que fue escrito: -
Idioma:


•
William Wordsworth
Prospecto

«Cuando medito a solas en el hombre,
en la naturaleza, en esta vida,
veo alzarse ante mí series de imágenes
que acompaña un resquicio de delicia
pura, sin mezcla de tristeza. Y soy
consciente de afectuosos pensamientos
y de gratos recuerdos que sosiegan
el alma que desea sopesar
el bien y el mal en nuestra condición.
A estas emociones -sobrevengan
por una circunstancia sólo externa
o de un impulso propio del espíritu-
quisiera dedicar copiosos versos.
Verdad, amor, belleza o esperanza,
miedo o nostalgia por la fe domados,
palabras de consuelo en la tristeza,
fuerza moral, poder del intelecto,
alegría esparcida por el mundo,
espírítu del hombre que mantiene
su ascético retiro, solamente
sujeto a la conciencia y a la ley
suprema de aquel Ser que todo rige,
esto canto. ¡Que encuentre mi auditorio!»

Así rezaba el bardo en su sagrado
arrobamiento. «¡Urania, necesito
la guía de una musa, si es que hay tales
y la tierra o el alto cielo habitan!
Porque he de fatigar oscuras simas,
hollar profundidades y otros mundos
para los que el Azul no es más que un velo.
Ningún terror o fuerza indescriptible
que haya cobrado jamás una forma,
el mismo Yahvé, su trueno y sus ángeles
canoros en los tronos del Empíreo,
ninguno temo. Ni siquiera el Caos
ni el más oscuro pozo del Erebo
ni el vacío insondable que los sueños
escrutan, me provoca este temor
que cae sobre nosotros al volvernos
hacia el alma del hombre, mi obsesión
y región principal de este mi canto.
La belleza -presencia de la tierra
que supera las más hermosas formas
que el arte haya compuesto con materias
terrenales- vigila mi trayecto,
prepara el campamento mientras ando
y me sigue de cerca. Paraísos,
Campos Elíseos que en el Atlántico
se buscaban antaño ¿por qué deben
ser sólo crónica de un mundo extinto
o una mera ficción, jamás reales?
Porque cuando el intelecto del hombre
Desposa este universo de hermosura
con amor y pasión, los halla como
un hecho cotidiano cualquier día.
Antes de la hora definitiva
cantaré solitario la alegría
de este gran desposorio y, con palabras
que tan sólo refieren lo que somos,
despertaré al sensual del mortal sueño
y al vacuo y vanidoso propondré
nobles empresas, mientras mi voz canta
con qué delicadeza el alma humana
(quizá también las mismas facultades
de la especie en conjunto) se conforma
a este mundo exterior; y al mismo tiempo
-tema éste olvidado por los hombres-
cómo el mundo se adecua al alma humana.
También he de cantar la creación
-no merece otro nombre- que esta unión
puede alcanzar: es éste mi argumento.
Con estos mis propósitos, si a veces
me vuelvo hacia otra parte -con las tribus
y pueblos de los hombres, donde abundan
recíprocas pasiones de locura,
oigo a la Humanidad cantar su angustia
en los campos, o rumio la tormenta
del dolor, refugiado ya por siempre
en la ciudad- que suenen estos versos
ante oídos benévolos y yo
no sea despreciado ni abatido.
¡Desciende, aire profético que inspiras
al alma con la voz del universo,
soñando el porvenir, y que posees
un templo en los henchidos corazones
de los grandes poetas! Vierte en mí
el don de la visión y que mi canto
brille con la virtud en su lugar,
derramando benéfica influencia
segura de sí misma y siempre a salvo
del efecto fatal que nos envían,
desde el mundo inferior, las mutaciones
que acechan a lo humano. Y si con esto
mezclo asuntos más bajos (el objeto
contemplado y la mente que contempla,
el qué y el quién, el hombre transitorio
que tuvo esa visión, el cuándo, el dónde
y cómo fue su vida) no habrá sido
en vano esta tarea. Si este tema
roza objetos más altos -¡pavoroso
Poder cuyo favor es la semilla
de la iluminación!- que mi existencia
sea imagen de un tiempo más perfecto,
maneras más sencillas, más juiciosos
deseos. Nutre mi alma en libertad
y puros pensamientos: sea entonces
tu amor mi guía, alivio y esperanza.

Versión de Gabriel Insausti



Lo envió: SFP
01/01/1970 01:01
Veces mostrado: 3231
Título: la excursión Ver poema "Leyendo a Chejov" completo (en nueva ventana)
Autor: William Wordsworth Ver todos los poemas disponibles de este autor
Libro: DESCONOCIDO
Fecha en que fue escrito: -
Idioma:




•
Nazim Hikmet
La
separación se balancea en el aire como una barra de hierro
que golpea mi rostro mi rostro
estoy aturdido

huyo la separación me persigue
no puedo escapar
me fallan las piernas me derrumbaré

la separación no es tiempo ni camino
la separación es un puente entre nosotros
más fino que un cabello más cortante que una espada

más fino que un cabello más cortante que una espada
la separación es un puente entre nosotros
incluso cuando sentados nuestras rodillas se tocan

6 de junio de 1960  Vuelo Berl¡n-Moscú


De
"Últimos poemas 1959-1960-1961"
Versión de Fernando García Burillo 
(Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)



Lo envió: SFP
01/01/1970 01:01
Veces mostrado: 4977
Título: la separación Ver poema "Leyendo a Chejov" completo (en nueva ventana)
Autor: Nazim Hikmet Ver todos los poemas disponibles de este autor
Libro: DESCONOCIDO
Fecha en que fue escrito: -
Idioma:


•
Gustavo Adolfo Becquer
Es un sueño la vida,
pero un sueño febril que dura un punto;
cuando de él se despierta,
se ve que todo es vanidad y humo...

¡Ojalá fuera un sueño
muy largo y muy profundo;
un sueño que durara hasta la muerte!
Yo soñaría con mi amor y el tuyo.



Lo envió: SFP
01/01/1970 01:01
Veces mostrado: 3756
Título: es un sueño la vida... Ver poema "Leyendo a Chejov" completo (en nueva ventana)
Autor: Gustavo Adolfo Becquer Ver todos los poemas disponibles de este autor
Libro: DESCONOCIDO
Fecha en que fue escrito: -
Idioma:


•
Pablo Emilio Cárdenas
Un hilo baja triste en el telar

Abajo la laboriosa mano
ejerce la tela
como una fantástica araña

Transcurre la mañana
suave como una matriz
esperando el nacimiento

Afuera el volcán

La fantástica aventura
del viento
sobre el océano

El viejo grito del azul

Como el menor de tus guerreros
canto callado a tu raíz
de tul

Este hermoso día de semana santa
porque no espero tu muerte
solo tu brillo de pascua de resurrección

El más grande galileo
El más grande hombre

Hoy

Aquí

El verdadero hombre nuevo



Lo envió: luamoncada
31/03/2010 12:03
Veces mostrado: 2410
Título: Belleza de la sencillez Ver poema "Leyendo a Chejov" completo (en nueva ventana)
Autor: Pablo Emilio Cárdenas Ver todos los poemas disponibles de este autor
Libro: La Casa donde viviste
Fecha en que fue escrito: -
Idioma: Español


•
Mario Benedetti
1
Quién hubiera creído que se hallaba
sola en el aire, oculta,
tu mirada.
Quién hubiera creído esa terrible
ocasión de nacer puesta al alcance
de mi suerte y mis ojos,
y que tú y yo iríamos, despojados
de todo bien, de todo mal, de todo,
a aherrojarnos en el mismo silencio,
a inclinarnos sobre la misma fuente
para vernos y vernos
mutuamente espiados en el fondo,
temblando desde el agua,
descubriendo, pretendiendo alcanzar
quién eras tú detrás de esa cortina,
quién era yo detrás de mí.
Y todavía no hemos visto nada.
Espero que alguien venga, inexorable,
siempre temo y espero,
y acabe por nombrarnos en un signo,
por situarnos en alguna estación
por dejarnos allí, como dos gritos
de asombro.
Pero nunca será. Tú no eres ésa,
yo no soy ése, ésos, los que fuimos
antes de ser nosotros.

Eras sí pero ahora
suenas un poco a mí.
Era sí pero ahora
vengo un poco de ti.
No demasiado, solamente un toque,
acaso un leve riesgo familiar,
pero que fuerce a todos a abarcarnos
a ti y a mí cuando nos piensen solos.

2
Hemos llegado al crepúsculo neutro
donde el día y la noche se funden y se igualan.
Nadie podrá olvidar este descanso.
Pasa sobre mis párpados el cielo fácil
a dejarme los ojos vacíos de ciudad.
No pienses ahora en el tiempo de agujas,
en el tiempo de pobres desesperaciones.
Ahora sólo existe el anhelo desnudo,
el sol que se desprende de sus nubes de llanto,
tu rostro que se interna noche adentro
hasta sólo ser voz y rumor de sonrisa.

3
Puedes querer el alba
cuando ames.
Puedes
venir a reclamarte como eres.
He conservado intacto tu paisaje.
Lo dejaré en tus manos
cuando éstas lleguen, como siempre,
anunciándote.
Puedes
venir a reclamarte como eras.
Aunque ya no seas tú.
Aunque mi voz te espere
sola en su azar
quemando
y tu sueño sea eso y mucho más.
Puedes amar el alba
cuando quieras.
Mi soledad ha aprendido a ostentarte.
Esta noche, otra noche
tú estarás
y volverá a gemir el tiempo giratorio
y los labios dirán
esta paz ahora, esta paz ahora.
Ahora puede venir a reclamarte,
penetrar en tus sábanas de alegre angustia,
reconocer tu tibio corazón sin excusas,
los cuadros persuadidos,
saberte aquí.
Habrá para vivir cualquier huida
y el momento de la espuma y el sol
que aquí permanecieron.
Habrá para aprender otra piedad
y el momento del sueño y el amor
que aquí permanecieron.
Esta noche, otra noche
tú estarás,
tibia estarás al alcance de mis ojos,
lejos ya de la ausencia que no nos pertenece.
He conservado intacto tu paisaje
pero no sé hasta dónde esté intacto sin ti,
sin que tú le prometas horizontes de niebla,
sin que tú le reclames su ventana de arena.
Puedes querer el alba cuando ames.
Debes venir a reclamarte como eras.
Aunque ya no seas tú,
aunque contigo traigas
dolor y otros milagros.
Aunque seas otro rostro
de tu cielo hasta mí.



Lo envió: SFP
01/01/1970 01:01
Veces mostrado: 2326
Título: asuncion de ti Ver poema "Leyendo a Chejov" completo (en nueva ventana)
Autor: Mario Benedetti Ver todos los poemas disponibles de este autor
Libro: DESCONOCIDO
Fecha en que fue escrito: -
Idioma:



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