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Poema del día

•
Félix María Samaniego
FÁBULA XIX

19.El hombre y la comadreja

Así decía cierta Comadreja
A un Hombre que la había aprisionado:
«¿Por qué no me dejáis? ¿Os he yo dado
Motivo de disgusto ni de queja?
¿No soy la que desvanes y rincones,
Tu casa toda, cual si fuese mía,
Cuidadosa registro noche y día,
Para que vivas libre de ratones?»
«¡Gran fineza por cierto!
El Hombre respondió. Pues di, ladrona,
Si tu glotonería no perdona
Ni a ratón vivo ni a cochino muerto,
Ni a cuanto guardan ruines despenseras,
¿Cómo he de creer que tu cuidado apura
Por mi bien los ratones? ¡Qué locura!
No tendría yo malas tragaderas.
Morirás; y el astuto que pretenda
Vender como fineza lo que ha hecho
Sin mirar a más fin que a su provecho,
Sabrá que hay en el mundo quien lo entienda.»



Lo envió: SFP
01/01/1970 01:01
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Título: 19...el hombre y la comadreja Ver poema "19...el hombre y la comadreja" completo (en nueva ventana)
Autor: Félix María Samaniego Ver todos los poemas disponibles de este autor
Libro: DESCONOCIDO Ver todos los poemas disponibles de este libro
Fecha en que fue escrito: -
Idioma:




Listado de poemas

•
Ángel Crespo
Bajo un cielo sin pájaros
¿qué redención podemos
esperar -o qué canto
suspendernos sabría?

Va el sol cayendo, y su cadáver frío
no cruza un ala -y todas las auroras
gritan desde su ayer que no está rnuerta
la hoja postrera.
                             ¿Pero en qué paisaje
tiñe de verde, en qué país, al viento?



Lo envió: SFP
01/01/1970 01:01
Veces mostrado: 4751
Título: bajo un cielo sin pájaros Ver poema "19...el hombre y la comadreja" completo (en nueva ventana)
Autor: Ángel Crespo Ver todos los poemas disponibles de este autor
Libro: DESCONOCIDO
Fecha en que fue escrito: -
Idioma:


•
Francisco Villaespesa
¡Qué suavidad, qué suavidad de raso,
qué acariciar de plumas en el viento;
en terciopelos se apagó mi paso
y en remansos de seda el pensamientoI

Todo impreciso es como en un cuento,
se desborda en silencio como un vaso,
y en esta tibia languidez de ocaso
desfallecer hasta morir me siento.

Como un panal disuélvome en dulzura,
desfallezco de todo: de ternura,
de claridad, del éxtasis de verte...

Y todo tan lejano, tan lejano...
En este atardecer tu frágil mano
pudiera con un lirio darme muerte...



Lo envió: SFP
01/01/1970 01:01
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Título: convalecencia Ver poema "19...el hombre y la comadreja" completo (en nueva ventana)
Autor: Francisco Villaespesa Ver todos los poemas disponibles de este autor
Libro: DESCONOCIDO
Fecha en que fue escrito: -
Idioma:


•
María Sanz
Si quieres olvidar, si no te basta
con ahuyentar heridas y desprecios,
acuérdate del día en que un poema
te liberó del mundo y sus engaños.



Lo envió: SFP
01/01/1970 01:01
Veces mostrado: 3774
Título: la memoria Ver poema "19...el hombre y la comadreja" completo (en nueva ventana)
Autor: María Sanz Ver todos los poemas disponibles de este autor
Libro: DESCONOCIDO
Fecha en que fue escrito: -
Idioma:




•
David Fernández Rivera
“El hombre ha nacido libre y por doquiera se encuentra sujeto con cadenas”

Rousseau
Me gustaría poder explicarte
que no estás sola,
decirte
que este contorno de metacrilato
en el que habitas,
no es más que un sueño.

Y sobre todo,
me encantaría poder explicarte
qué hacen
todos estos comensales
en el doble laminado sintético.

Al igual que tú,
yo tampoco puedo comprenderlo.

Hermana,
la pupila que sostiene esa mujer
sobre el vértice
de sus pies tortura
forrados de arena,
lo siento pero...,
es tan real
como estas cuatro paredes
traslúcidas.

No pueden verte,
entiéndeme,
ellos viven al interior del parabán.
De todos modos,
me permitirás decirte
que tu lamento
puede llegar a vestirse
con las mismas faldas de insensatez
que el entramado
de esas cortinas ahumadas.

Tú sabes mejor que yo,
que no estás cubierta
por ningún crujido saliva de papel,
mientras ellos pernoctan
en la finita tradición
de las cuatro corbatas metálicas;
sí,
aquellas que completan la estrechez
de este particular cubo alargado.

Al igual que yo,
te estarás preguntando
si allí se puede vivir.
Yo también me hice esa pregunta
antes de comprobar
que hay quien confunde la apertura
con la suave seda de la respiración.

Volvamos a referirnos a tu intemperie.
De acuerdo,
es cierto,
nadie como tú
como para descubrir los látigos amotinados
de esas campanas que caen entre la lluvia,
o esos desfiles de cantimploras metálicas
que te golpean
cada vez que el viento
desliza nuevas sábanas de arena
sobre la fractura de las aves enterradas.
A su vez,
comprendo el dolor de saber
que eres de las poquísimas
que saben de esos pobres pájaros.

Pero por favor,
olvida ese recuerdo cuchillas al caer
bajo el impacto del tabique roto.

Sabemos que está ahí,
como también sabemos
que pocos pueden reposar
en la sombría luxación
de una luna tan grande,
y ni mucho menos,
poder describirla con tus ropajes.

Es más,
sabes que lo haces
aunque te empeñes en fijar tu mirada
sobre tus pies
heridos de asfalto.

Mira más allá de la luna
y abrázate
a la silueta que proyecta
el carrusel de fuego.
No es tan difícil.

He de comentarte
que lo sencillo,
y quizás más doloroso,
es seguir sentada
sobre las cámaras
de estas ruedas repletas
de gasóleo.

No te desprecies por no comprenderlos y viceversa.
Creo,
y ambos lo sabemos,
que esto sólo viene a demostrar
el espeluznante poder
del equívoco social.

Créeme,
ambos los vemos,
y sin comprenderlos,
son los únicos
que nos han permitido
escribirnos para descoser el cierre
que nos apresaba en féretro este acodo
de espuelas,
suicidio ver el sol.

¿Estás tan segura de que ellos no te ven?

Yo no agonía dejaría
de distender los músculos
del aparente perfil del tiempo.

Te sorprendería saber
cuántos te esperan allí,
incluso agotamiento sobre estos versos
donde sé que los buscas,
y aunque no lo sepas,
ellos,
sin saberlo,
también se buscan en ti...



Lo envió: LiteraturaLibre
16/07/2011 12:07
Veces mostrado: 1980

Comentario:
Eternamente bello, eternamente joven...
Título: Carta a una joven rosa triste Ver poema "19...el hombre y la comadreja" completo (en nueva ventana)
Autor: David Fernández Rivera Ver todos los poemas disponibles de este autor
Libro: Alambradas
Fecha en que fue escrito: 2010
Idioma: Español


•
Luis García Montero
Está solo. Para seguir camino
se muestra despegado de las cosas.
No lleva provisiones.
Cunado pasan los días
y al final de la tarde piensa en lo sucedido,
tan sólo le conmueve
ese acierto imprevisto
del que pudo vivir la propia vida
en el seguro azar de su conciencia,
así, naturalmente, sin deudas ni banderas.

Una vez dijo amor.
Se poblaron sus labios de ceniza.

Dijo también mañana
con los ojos negados al presente
y sólo tuvo sombras que apretar en la mano,
fantasmas como saldo,
un camino de nubes.

Soledad, libertad,
dos palabras que suelen apoyarse
en los hombros heridos del viajero.

De todo se hace cargo, de nada se convence.
Sus huellas tienen hoy la quemadura
de los sueños vacíos.

No quiere renunciar. Para seguir camino
acepta que la vida se refugie
en una habitación que no es la suya.
La luz se queda siempre detrás de una ventana.
Al otro lado de la puerta
suele escuchar los pasos de la noche.

Sabe que le resulta necesario
aprender a vivir en otra edad,
en otro amor,
en otro tiempo.

Tiempo de habitaciones separadas.

De "Habitaciones separadas"



Lo envió: SFP
01/01/1970 01:01
Veces mostrado: 12349
Título: está solo. para seguir camino... Ver poema "19...el hombre y la comadreja" completo (en nueva ventana)
Autor: Luis García Montero Ver todos los poemas disponibles de este autor
Libro: DESCONOCIDO
Fecha en que fue escrito: -
Idioma:


•
Gerardo Diego
Las campanas en flor
no se han hecho para los senos de oficina
ni el tallo esbelto de los lápices
remata en cáliz de condescendencia
La presencia de la muerte
se hace cristal de roca discreta
para no estorbar
el intenso olor a envidia joven
que exhalan los impermeables

Y yo quiero romper a hablar a hablar
en palabras de nobles
agujeros dominó del destino
Yo quiero hacer del eterno futuro
un limpio solo de clarinete
con opción al aplauso
que salga y entre libremente
por mis intersticios de amor y de odio
que se prolongue en el aire y más allá del aire
con intenso reflejo en jaspe de conciencias

Ahora que van a caer oblicuamente
las últimas escamas de los llantos errantes
ahora que puedo descorrer la lluvia
y sorprender el beso tiernísimo
de las hojas y el buen tiempo
ahora que las miradas de hembra y macho
chocan sonoramente y se hacen trizas
mientras aguzan los árboles sus orejas de lobo
dejadme salir en busca de mis guantes
perdidos en un desmayo de cielo
acostumbrado a mudar de pechera

La vida es favorable al viento
y el viento propicio al claro ascendiente
de los frascos de esencia
y a la iluminación transversal de mis dedos
Un álbum de palomas rumoroso a efemérides
me persuade al empleo selecto
de las uñas bruñidas
Transparencia o reflejo
el amor diafaniza y viaja sin billete
de alma a alma o de cuerpo a cuerpo
según todas las reglas que la mecánica canta

Ciertamente las campanas maduras
no saben que se cierran como los senos
de oficina
cuando cae el relente
ni el tallo erguido de los lápices
comprende que ha llegado
el momento de coronarse de gloria
Pero yo sí lo sé
y porque lo sé lo canto ardientemente
Los dioses los dioses miradlos han vuelto
sin una sola cicatriz en la frente.



Lo envió: SFP
01/01/1970 01:01
Veces mostrado: 3380
Título: continuidad Ver poema "19...el hombre y la comadreja" completo (en nueva ventana)
Autor: Gerardo Diego Ver todos los poemas disponibles de este autor
Libro: DESCONOCIDO
Fecha en que fue escrito: -
Idioma:


•
Efraín Bartolomé
Las tres de la mañana

El invierno planea
entre girones densos de la noche
y los pies trashumantes de la niebla

Las ráfagas que vienen de sus alas
zumban entre las ramas:
congelan el rocío en las ventanas

Afuera todo es frío

Pero yo vengo de tu cuerpo
Y estoy alegre
reposado
tibio.

*

Por las calles vacías sigo tu auto

La madrugada arrastra su cabellera larga

Vengo de estar en ti
Con cada fibra muscular bebí tu cuerpo
Fui por el túnel del deslumbramiento
como el que va cayendo en sueños

Vengo de ahí
De los labios donde una herida roja
bebió la vida en otra

Ahora recorremos las calles somnolientas

Vamos por la ciudad
como si fuera una extensión del lecho.

*

Ante el golpe de luz con que las hiere el auto
las piedras se incorporan         van cerrando la calle

Los árboles arrancan su cuerpo de la sombra

Ahora somos la calma
el reposo del mundo
la oscuridad
El pozo de lo diario.

"Música solar" 1984



Lo envió: SFP
01/01/1970 01:01
Veces mostrado: 2802
Título: el regreso Ver poema "19...el hombre y la comadreja" completo (en nueva ventana)
Autor: Efraín Bartolomé Ver todos los poemas disponibles de este autor
Libro: DESCONOCIDO
Fecha en que fue escrito: -
Idioma:



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